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Vencedores vencidos

Posted on: April 27, 2008

Últimamente, preguntarse qué estamos haciendo con el mundo -reconozcámoslo- está de moda. De repente, a todo el mundo le preocupa ahora el tema del cambio climático, cuando, desde que yo era pequeño, se viene hablando del agujero de la capa de ozono, del derritimiento de los polos, etc. Aunque nos haga parecer un tanto estúpidos, también se puede ver como un gran logro el hecho de que el ciudadano de a pie se interese por temas de esta índole.

Pero, no nos engañemos. Puede haber sido una simple casualidad, pero lo que acabamos de comentar no demuestra nada. A la gente se la suda lo que le pase al planeta. Todos estamos inmiscuídos en nuestra batalla diaria y, a menos que un tsunami nos arrase y destroce nuestras vidas, no vamos a hacer prácticamente nada por cambiar la situación. ¿Por qué? Por qué, por qué y por qué. Algunos dicen que es más importante el cómo que el por qué. Y no les falta razón. Pero, sin problema, no hay drama, les puedo decir el por qué, o, al menos, la causa que yo veo decisiva en este asunto.

¡El capitalismo! ¡Jaja, otra vez tu por aquí! Estás en todas partes, maldito hijo de puta.

No, no es él. Sí, en verdad sí, él dio el empujoncito hace ya mucho tiempo, y desencadenó muchas cosas. Pero, a lo que vengo a referirme es que, lamentablemente, los seres humanos nos hemos acostumbrando a ciertos hábitos nada “saludables”, vitalmente hablando. De todas nuestras acciones, tenemos que sacar beneficio, un beneficio inmediato. El tiempo corre, vivimos en un mundo en el que cada segundo es el más importante. Prisas, atascos, el trabajo, los estudios, el tráfico, el ’24/7′. Todo nos lleva a lo mismo.

Hace tiempo, ví un documental -de la magnífica BBC- en el que se aseguraba, explicándolo al detalle, que los humanos estamos intentando trastocar algún que otro factor natural, todo influído por el estilo de vida que llevamos. El tiempo, sí, el tiempo, el más preciado tesoro que tenemos. Según este citado reportaje, los cambios que los hombres provocamos en la madre naturaleza, o en la vida al fin y al cabo, ésta nos lo devuelve a modo del castigo más letal.

No es ningún acertijo, es más sencillo de lo que parece. La sociedad de consumo, en la que todos estamos inmersos hasta las trancas, nos ha hecho acostumbrarnos al “aquí y ahora”. Eso tiene su repercusión en todo: en la alimentación, la salud, las costumbres, la cultura, todo. Por decirlo de alguna manera, tenemos tanta prisa que dejamos de lado muchas cosas, individual y -sobre todo- colectivamente hablando. Por otro lado, esa misma sociedad, esa misma necesidad artificial de consumir, de acaparar más y más, hace que nos estemos cargando el planeta en el que vivimos (y por ahí dicen algunos que la NASA está estudiando “acondicionar” Marte por si acaso, jajaja, esto es la ostia).

Lo que yo me pregunto es: ¿por qué tanta prisa? ¿A dónde pretendemos ir? Porque, sinceramente, esto es ley de vida: es más importante lo que hay en el fin de tu camino que lo rápido que consigas llegar a él…¿o no? Entonces, si vemos al mundo como un grupo de individuos, de seres humanos, me pregunto: ¿qué es lo que busca cada uno? Nacer, comprar…y morir. ¿Eso?

Es totalmente patético. Si cualquier persona de cualquier otra época se “presentara” de repente en el presente, se reiría de nosotros. Somos imbéciles todos, del primero al último. Nos da igual lo que le pase a la tierra que pisamos, a nuestra salud, a nuestra gente, a nosotros. Lo único importante es la casa nueva, el coche del anuncio, el bienestar.

Para no hacer el artículo demasiado extenso y para no empezar a tirar de citas, hechos históricos y demás, resumo y saco conclusiones ya, así de claro. Y mis conclusiones son las siguientes:

Pueden suceder dos cosas:

1) El hombre ha perdido toda identidad, está tan triste, tan solo, tan perdido en este mundo, que le da totalmente igual lo que le suceda a él, a los suyos y al planeta. Aunque, recordemos, que es el mismo ser humano el que ha creado las condiciones necesarias para que se dé este caso, por lo tanto, esto puede hacer decantarme por la segunda opción, la que viene a continuación.

2) Dios existe.

Y es un auténtico hijo de puta.

DoKiÈh – 27.04.2008

Nota: Perdón por mis reflexiones neuróticas. Les dejo un vídeo que me encantó y que explica en imágenes lo que yo no supe explicar en palabras.

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1 Response to "Vencedores vencidos"

Bueno, lo de la destrucción que ha tenido el mundo dudo que tenga que ver con Dios. Acá somos nosotros y hablo como cualquier creyente. Estoy totalmente de acuerdo en que se ha perdido identidad total. Es como si todo instino humano se hubiese perdido, no damos un carajo por el que está al lado y, por consiguiente, por nosotros mismos. Esto no es un castigo divino ni mucho menos, esto es algo que nos hemos buscado con todas las estupideces que hemos hecho desde tiempos ancestrales. Hoy en día la DECADENCIA es demasiado evidente, pero es producto de la ignorancia. Creemos todo lo que nos dicen y no tenemos ideas propias.

Un Abrazo:)
Kevin – Londres 1863
http://londres1863.wordpress.com

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