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¿Quién eres?

Posted on: April 21, 2008

Todos los buenos amantes de la lectura conocen a José Saramago, escritor portugués que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1998 y uno de los personajes públicos que mejor representan la histórica e “inevitable” unión que existe -o debería existir- entre España y Portugal. Saramago, que reside en Lanzarote desde hace 14 años, es mundialmente conocido por obras tan exitosas como La caverna, Ensayo sobre la ceguera o El Evangelio según Jesucristo. Además, le caracteriza un estilo único que, unido a los temas que trata y la forma de hacerlo, me hacen creer que es el mejor escritor de la actualidad y uno de los mejores de la historia.

Pero hoy no quiero hablar del succeso ni de sus creaciones más conocidas. Hoy me gustaría centrarme en uno de sus últimos libros, publicado en el 2002 y titulado El hombre duplicado. En él, el dramaturgo luso se centra en un asunto de crucialidad extrema en nuestros días: la identidad. La identidad individual, no la del grupo, la que nos define a cada uno de nosotros como ser humano y que, tarde o temprano, hace su aparición en este camino tortuoso que es la vida.

¿Por qué me parece un tema crucial en el mundo en que vivimos? Pues por muchos aspectos de nuestra sociedad -la globalización, el individualismo, la sociedad de consumo- que, en sus “propósitos” de establecerse en nuestras vidas y manejarnos de un modo u otro, han “intentado” eliminar esa identidad que nos caracteriza a cada uno de nosotros y nos diferencia de los demás. Siempre me he preguntado por qué, hoy en día, los seres humanos estamos tan separados los unos de los otros. Cada uno es un mundo en sí mismo, un mundo que cada día tiene que salir a fuera, solo, totalmente solo, a luchar contra los demás para conseguir ciertos objetivos artificiales. Ciertos objetivos individuales, secundarios, y que no nos queda más remedio que aceptar. Siempre me custioné eso y siempre llegué a la misma conclusión: es algo necesario para que la máquina siga funcionando.

Las revoluciones del pasado, las que intentaron cambiar el mundo cruel que se avecinaba, fracasaron. El comunismo, mayo del 68, la revolución cubana,… poco queda de ellas hoy en día. En cambio, estamos inmersos en un planeta capitalista, en el cual el dinero, producto de la ilimitada ambición humana, reina y dicta las normas. Estamos atados, distanciados los unos de los otros, llenos de odio e infectados por una globalización, que si bien une a los pueblos para lo que le conviene, los separa de forma natural. No sólo eso, sino que también es la impulsora del individualismo que sufrimos desde hace un tiempo y que es el que nos separa e impide unirnos para pelear contra lo que no queremos soportar. Es como cuando el secuestrador amordaza al rehén, atado de pies y manos, para que este no pueda preguntar: ¿qué es esto? ¿A dónde me llevas?

Ahí es donde la identidad de la que hablabamos no hace su aparición. Ahí es donde el individuo se siente perdido y solitario y se ve incapaz de hacer frente a la amenaza que le acecha. Así es como la historia continua y el sistema va tejiendo y fortaleciendo el escudo que le protege y le mantiene firme. Nosotros, mientras tanto, permanecemos callados, impasibles, sumidos en la indiferencia hacia el que tenemos al lado.

Lamentablemente, el tiempo sigue su curso y hace que las cosas sean cada vez más difíciles de cambiar. Sin embargo, hay algo que en este universo nunca evoluciona, algo que, al igual que esa ambición humana que citábamos antes, nunca varía. Y esto es algo que ha sido demostrado muchísimas veces: las grandes mentes son las únicas que pueden alterar el curso de la historia.

Pues bien, una de esas grandes mentes dijo una vez:

“Las revoluciones se producen en los callejones sin salida”.

DoKiÈh – 21.04.2008

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3 Responses to "¿Quién eres?"

La identidad es algo que no solo se ha ido distorsionando, sino “cultivando”. Los canales de TV y otros medios muestran tipos vestidos de negro que deben llorar porque son más sensibles que los demás y aún con todo esto ser rudos y tener piercings hasta en los dedos de los pies, o te dicen que debes vestirte como pandillero, llevar gorras con diferentes franjas de colores, cadenas aunque sean del metal más barato y tratar a las mujeres como objetos, y lo peor de todo esto es que ya se considera como lo normal, ‘la moda’. Si me pongo a ver ese punto que señalas, sobre la globalización, ahora entiendo porque el mundo se ha vuelto tan aburrido. Mi círculo de actividades tal vez es pequeño, pero ahí lo noto más que en cualquier parte: si alguien mete un gol debe hacer una señal tipo “cuernos” con las mano derecha agitándola mientras baila algo parecido a la samba, otro ejemplo es que ahora ya no somos mexicanos, somos más bien puertorriqueños, ya no bailamos ‘Jarabe Tapatío’ o escuchamos mariachi, ahora “perreamos” y “sandungueamos”. A mí, muy en lo personal, estas cosas me tienen harto. Creo que la identidad también es nacional y de ahí sus derivaciones en las diferentes zonas de un país. Yo por vivir al norte de México, estoy sometido a celebrar Santa Claus y no a los Reyes Magos, disfrazarme y salir a Halloween, celebrar El Día de la Coneja y romper huevos decorados rellenos de confetti en la cabeza de quién sea en vez de cumplis con mandamientos de la Semana Santa y la Pascua. TODO ESTA DISTORSIONADO. Nadie lee libros, nadie conoce un Frank Sinatra, la ópera es para todos un coro de gordos y gordas, para que leer libros si existe el internet. En fin, trataré de poner mi parte para que esto vuelva a la normalidad, aunque sea casi misión imposible.

Saludos.

Que bonito escribes.
Identidad. ¿Quiénes somos? Quizás muchos seamos aquello que los medios quieren. Hacen falta muchos valores en casa, mucha educación y cultura para no dejarnos arrastrar por esa tiranía mayoritaria que quiere convertirnos en una marca, en un estereotipo, en algo sumamente superficial…
La globalización es una tema complicado, pero bastante inevitable también. Hay muchos grupos peleando contra esto hoy en día, pero, como te digo, la tiranía mayoritaria pretende siempre y pretenderá siempre estar arriba de todos los demás. Y no perdona a nadie. ¿Qué se puede hacer?

@Kevin: Es cierto lo que comentas, lo de las festividad gringas es un claro ejemplo. Aquí en España hace unos años, productores y directores de cine sacaron un anuncio en la tele bastante curioso. Aparecía alguien por la calle con un carrito como con una calabaza y salía un rótulo que decía “¿por qué celebramos Halloween?” y más cosas así. La cristianización de América o África es una cagada comparada con el puto “sueño” americano de los cojones.

@Blahkout: Gracias por el piropo 🙂 A mí también me gusta cómo escribes en tu blog. Comprendo lo que dices de “la educación y los valores en casa”. El tema es que hay que buscar el punto intermedio. No veo bien que seas el típico que celebra todo lo de tu cultura, que no se pregunta nada, que no quiere conocer otras culturas, que tiene la mente cerrada… al igual que tampoco veo bien que reniegues de ella y aceptes todo lo que te impongan desde fuera. Por eso digo, hay que buscar el medio. Y para eso sólo hay una forma: la cultura, la tolerancia y las ganas de aprender.

Un abrazo a los dos y gracias por comentar 🙂

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