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Archive for April 2008

Quiero, antes que nada, disculparme con los lectores, si es que hay, ya que he sufrido un ‘impasse’. Si bien estas situaciones son algo común en mi personalidad, hubiese preferido poder seguir escribiendo. Dicho esto, paso a lo que me compete.

¡Feliz día, animalitos! Como muchos sabrán, hoy 29 de Abril, es el día del animal y yo quería alzar la voz por uno de ellos en especial. Ella es mi adorada perrita de raza Pit Bull Terrier Americano, quien está siendo víctima de persecución y exterminio por parte de ciertos sectores de la sociedad y el gobierno. Puntualmente, en Argentina la iniciativa comienza en La Plata.

¿Por qué hablo de persecución y exterminio? Tal vez, muchos de ustedes no lo sepan, pero en ciertos países, desde hace unos años se está tratando la sanción o ya están vigentes las llamadas BSL (Breed Specific Legislation) o Legislación de Razas Específicas. Esto es, un conjuntos de leyes que básicamente “regulan” la tenencia de ciertas razas “peligrosas” mediante la reducción del hábitat del perro (mantenerlo siempre en la propiedad dentro de un cerco con determinadas especificaciones), el uso obligatorio de bozales, collares de ahorque y en el peor de los casos el exilio o muerte del perro, ya que quedan totalmente prohibidos en ciertas áreas y deben irse o ser sacrificados.

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Últimamente, preguntarse qué estamos haciendo con el mundo -reconozcámoslo- está de moda. De repente, a todo el mundo le preocupa ahora el tema del cambio climático, cuando, desde que yo era pequeño, se viene hablando del agujero de la capa de ozono, del derritimiento de los polos, etc. Aunque nos haga parecer un tanto estúpidos, también se puede ver como un gran logro el hecho de que el ciudadano de a pie se interese por temas de esta índole.

Pero, no nos engañemos. Puede haber sido una simple casualidad, pero lo que acabamos de comentar no demuestra nada. A la gente se la suda lo que le pase al planeta. Todos estamos inmiscuídos en nuestra batalla diaria y, a menos que un tsunami nos arrase y destroce nuestras vidas, no vamos a hacer prácticamente nada por cambiar la situación. ¿Por qué? Por qué, por qué y por qué. Algunos dicen que es más importante el cómo que el por qué. Y no les falta razón. Pero, sin problema, no hay drama, les puedo decir el por qué, o, al menos, la causa que yo veo decisiva en este asunto.

¡El capitalismo! ¡Jaja, otra vez tu por aquí! Estás en todas partes, maldito hijo de puta.

No, no es él. Sí, en verdad sí, él dio el empujoncito hace ya mucho tiempo, y desencadenó muchas cosas. Pero, a lo que vengo a referirme es que, lamentablemente, los seres humanos nos hemos acostumbrando a ciertos hábitos nada “saludables”, vitalmente hablando. De todas nuestras acciones, tenemos que sacar beneficio, un beneficio inmediato. El tiempo corre, vivimos en un mundo en el que cada segundo es el más importante. Prisas, atascos, el trabajo, los estudios, el tráfico, el ’24/7′. Todo nos lleva a lo mismo.

Hace tiempo, ví un documental -de la magnífica BBC- en el que se aseguraba, explicándolo al detalle, que los humanos estamos intentando trastocar algún que otro factor natural, todo influído por el estilo de vida que llevamos. El tiempo, sí, el tiempo, el más preciado tesoro que tenemos. Según este citado reportaje, los cambios que los hombres provocamos en la madre naturaleza, o en la vida al fin y al cabo, ésta nos lo devuelve a modo del castigo más letal.

No es ningún acertijo, es más sencillo de lo que parece. La sociedad de consumo, en la que todos estamos inmersos hasta las trancas, nos ha hecho acostumbrarnos al “aquí y ahora”. Eso tiene su repercusión en todo: en la alimentación, la salud, las costumbres, la cultura, todo. Por decirlo de alguna manera, tenemos tanta prisa que dejamos de lado muchas cosas, individual y -sobre todo- colectivamente hablando. Por otro lado, esa misma sociedad, esa misma necesidad artificial de consumir, de acaparar más y más, hace que nos estemos cargando el planeta en el que vivimos (y por ahí dicen algunos que la NASA está estudiando “acondicionar” Marte por si acaso, jajaja, esto es la ostia).

Lo que yo me pregunto es: ¿por qué tanta prisa? ¿A dónde pretendemos ir? Porque, sinceramente, esto es ley de vida: es más importante lo que hay en el fin de tu camino que lo rápido que consigas llegar a él…¿o no? Entonces, si vemos al mundo como un grupo de individuos, de seres humanos, me pregunto: ¿qué es lo que busca cada uno? Nacer, comprar…y morir. ¿Eso?

Es totalmente patético. Si cualquier persona de cualquier otra época se “presentara” de repente en el presente, se reiría de nosotros. Somos imbéciles todos, del primero al último. Nos da igual lo que le pase a la tierra que pisamos, a nuestra salud, a nuestra gente, a nosotros. Lo único importante es la casa nueva, el coche del anuncio, el bienestar.

Para no hacer el artículo demasiado extenso y para no empezar a tirar de citas, hechos históricos y demás, resumo y saco conclusiones ya, así de claro. Y mis conclusiones son las siguientes:

Pueden suceder dos cosas:

1) El hombre ha perdido toda identidad, está tan triste, tan solo, tan perdido en este mundo, que le da totalmente igual lo que le suceda a él, a los suyos y al planeta. Aunque, recordemos, que es el mismo ser humano el que ha creado las condiciones necesarias para que se dé este caso, por lo tanto, esto puede hacer decantarme por la segunda opción, la que viene a continuación.

2) Dios existe.

Y es un auténtico hijo de puta.

DoKiÈh – 27.04.2008

Nota: Perdón por mis reflexiones neuróticas. Les dejo un vídeo que me encantó y que explica en imágenes lo que yo no supe explicar en palabras.

Todos los buenos amantes de la lectura conocen a José Saramago, escritor portugués que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1998 y uno de los personajes públicos que mejor representan la histórica e “inevitable” unión que existe -o debería existir- entre España y Portugal. Saramago, que reside en Lanzarote desde hace 14 años, es mundialmente conocido por obras tan exitosas como La caverna, Ensayo sobre la ceguera o El Evangelio según Jesucristo. Además, le caracteriza un estilo único que, unido a los temas que trata y la forma de hacerlo, me hacen creer que es el mejor escritor de la actualidad y uno de los mejores de la historia.

Pero hoy no quiero hablar del succeso ni de sus creaciones más conocidas. Hoy me gustaría centrarme en uno de sus últimos libros, publicado en el 2002 y titulado El hombre duplicado. En él, el dramaturgo luso se centra en un asunto de crucialidad extrema en nuestros días: la identidad. La identidad individual, no la del grupo, la que nos define a cada uno de nosotros como ser humano y que, tarde o temprano, hace su aparición en este camino tortuoso que es la vida.

¿Por qué me parece un tema crucial en el mundo en que vivimos? Pues por muchos aspectos de nuestra sociedad -la globalización, el individualismo, la sociedad de consumo- que, en sus “propósitos” de establecerse en nuestras vidas y manejarnos de un modo u otro, han “intentado” eliminar esa identidad que nos caracteriza a cada uno de nosotros y nos diferencia de los demás. Siempre me he preguntado por qué, hoy en día, los seres humanos estamos tan separados los unos de los otros. Cada uno es un mundo en sí mismo, un mundo que cada día tiene que salir a fuera, solo, totalmente solo, a luchar contra los demás para conseguir ciertos objetivos artificiales. Ciertos objetivos individuales, secundarios, y que no nos queda más remedio que aceptar. Siempre me custioné eso y siempre llegué a la misma conclusión: es algo necesario para que la máquina siga funcionando.

Las revoluciones del pasado, las que intentaron cambiar el mundo cruel que se avecinaba, fracasaron. El comunismo, mayo del 68, la revolución cubana,… poco queda de ellas hoy en día. En cambio, estamos inmersos en un planeta capitalista, en el cual el dinero, producto de la ilimitada ambición humana, reina y dicta las normas. Estamos atados, distanciados los unos de los otros, llenos de odio e infectados por una globalización, que si bien une a los pueblos para lo que le conviene, los separa de forma natural. No sólo eso, sino que también es la impulsora del individualismo que sufrimos desde hace un tiempo y que es el que nos separa e impide unirnos para pelear contra lo que no queremos soportar. Es como cuando el secuestrador amordaza al rehén, atado de pies y manos, para que este no pueda preguntar: ¿qué es esto? ¿A dónde me llevas?

Ahí es donde la identidad de la que hablabamos no hace su aparición. Ahí es donde el individuo se siente perdido y solitario y se ve incapaz de hacer frente a la amenaza que le acecha. Así es como la historia continua y el sistema va tejiendo y fortaleciendo el escudo que le protege y le mantiene firme. Nosotros, mientras tanto, permanecemos callados, impasibles, sumidos en la indiferencia hacia el que tenemos al lado.

Lamentablemente, el tiempo sigue su curso y hace que las cosas sean cada vez más difíciles de cambiar. Sin embargo, hay algo que en este universo nunca evoluciona, algo que, al igual que esa ambición humana que citábamos antes, nunca varía. Y esto es algo que ha sido demostrado muchísimas veces: las grandes mentes son las únicas que pueden alterar el curso de la historia.

Pues bien, una de esas grandes mentes dijo una vez:

“Las revoluciones se producen en los callejones sin salida”.

DoKiÈh – 21.04.2008

A los que leyeron el post anterior sabrán de qué viene todo esto. Creo que DoKiÈh lo resumió muy bien. Este es un emprendimiento sin banderas de ninguna índole. Sólo dos personas, que se encuentran en situaciones similares, en el momento preciso, en el lugar indicado.

Si bien es cierto que no hemos “sentado las bases” del blog, creo que es porque eso se sobrentendió, son cuestiones que están implícitas en el trato diario. Aunque, el problema es que el lector seguramente no las conoce y quiere saber quiénes son y qué hacen.

El nombre de la bitácora tal vez les dé una idea del propósito. No quisiera decir objetivo, ya que no hay ninguna meta concreta como alguien podría pensar “son periodistas sirviendo intereses”, “quieren currar”, “son activistas”, etc… Entonces, el propósito es expresarse libremente, sin ataduras, hablando coloquialmente “como se nos cante”. Como escribió alguna vez Jorge Bucay (alguien que me acompañó en ciertos momentos, pero eventualmente él y yo cambiamos, para bien o para mal) en su colección de libros sobre los diferentes caminos de la vida: “quizás estas hojas de ruta puedan servir a algunos de los que, como yo, suelen perder el rumbo y quizás también a aquellos que sean capaces de encontrar atajos. De todas maneras, el mapa nunca es el territorio y habrá que ir corrigiendo el recorrido cada vez que nuestra propia experiencia encuentre un error del cartógrafo. Sólo así llegaremos a la cima”.

Como dijo un viejo y querido maestro del que aprendí mucho: “como muchos de los internautas sabrán, evaluar lo que se encuentra en la red depende también del ‘valor’ de la fuente de la que se lo encuentre. Y el valor de la fuente depende muchísimo de su autor y sus cualidades”. Del que les escribe… bajo el nombre de “El Eternauta” (de quien hablaré más adelante), protagonista de la historieta argentina más importante tal vez, con intereses como la pintura, poesía, informática. Quien disfruta de escuchar múltiples estilos musicales y bailar algunos de ellos como el tango o la salsa, de escribir, de leer, de solucionar problemas de cualquier índole. Influenciado por estos aspectos de mi vida, trataré de dar mi humilde visión del mundo que nos rodea.

Gente… ajusten su chaleco salvavidas, agarren las bengalas y el equipo de supervivencia, tenganlo a mano, el mar va estar picado, pero seguro vamos a llegar a buen puerto.

El Eternauta – 20.04.2008

Toma 2. Aquí empieza nuestro nuevo blog, producto del anterior “intento fallido” que a posteriori se convirtió en un error del que hemos sabido aprender. Resulta extraño, pero mi compañero de blog y yo no hemos hablado de la línea que va a seguir este espacio, aunque tengo la total seguridad de que los dos sabemos por donde van a ir los tiros.

Aun teniendo eso en cuenta, no podemos olvidar la aleatoriedad que define esta bitácora, este cuaderno de viaje. Y el viaje no es otro que la vida, nuestra vida y nuestra forma de ver las cosas. Todo ello, unido a nuestras extremas ansias de escribir, nos ha traído hasta aquí, en la que esperemos que sea la definitiva y salga para adelante.

Ansias de escribir.

¿No es eso lo que impulsa a casi todos los ‘bloggers’ del mundo? Algunos (yo mismo) enfocan su bitácora desde el principio, la canalizan hacia un objetivo primordial. Nosotros nos hemos dado cuenta de que ese puede ser el error que te haga tirar por la borda todo el esfuerzo en un futuro no muy lejano, y por ello hemos decidido que este será el sitio donde dejemos nuestras reflexiones, alocadas, neuróticas, incomprensibles, cómo sean. Pero nuestras al fin y al cabo.

Ese es el sentido con el que se crearon los primeros blogs y ese es el sentido que nosotros queremos darle. Queremos mostrar tal y como somos y tal y como pensamos. Sin miedo a las críticas y procurando no encajar en ningún estereotipo, como en nosotros es natural.

Hablando de estereotipos. Los prejuicios siempre han sido uno de los males del hombre y en nuestros días parece como si ese mal se hubiera potenciado al máximo. A mí es un tema que siempre me ha interesado y lo veo muy relacionado con este mundo llamado Internet. Porque, díganme: detrás de un individuo que pertenece a una determinada clase social, que le gusta un particular estilo musical, que viste de una forma distinta o igual a la tuya, o que es negro, blanco o amarillo, detrás… ¿no hay una persona? ¿Por qué estamos tan acostumbrados a encasillar a la gente por el aspecto?

Eso sería largo de discutir, habría que llamar a toda una “manada” de sociólogos, historiadores y psicólogos… y al final no llegaríamos a nada. A mí, en cambio, me preocupa el simbolismo, más allá de los prejuicios naturales de la raza humana. La gente, es decir, todos nosotros, clasificamos y seleccionamos: chaqueta de cuero – le gusta el heavy, acento refinado – pijo rico, ropas anchas – rapero, adolescente descarrilado.

Cada vez que me paro a pensar sobre este tema, me pregunto las mismas cosas: ¿no puede un amante de Machado y Saramago ir a una cancha de fútbol y festejar los goles junto a los ultras más radicales, cual “borrego de la sociedad”? ¿No puede a uno gustarle Rage Against the Machine o SlipKnot y a la vez ser un apasionado de Pavarotti, Carusso o Mozart? ¿Es posible que alguna persona consiga huir de todos los tópicos forjados en la incultura y le caigan bien todos los países de la Tierra? ¿Puede uno sentirse igual de a gusto hablando con gente de distintas clases sociales o “tribus urbanas”?

Y, lo más interesante de todo: ¿cómo encasillarías a esa persona? ¿cómo encasillarías al futbolero enfermizo que idolatriza a gente como Naomi Klein, Michael Moore o Cary Grant? Tal vez como un loco, un extraño, alguien… diferente.

Pues, ese extraño, ese neurótico… soy yo.

Encantado de conocerles.

DoKiÈh – 19.04.2008